Dra. Leire Camacho, médico y estudiante del MIR: "A veces el trato al paciente importa más que el fármaco"
Hablamos con la Dra. Leire Camacho, graduada en Medicina por la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, que este último año ha preparado el MIR con la Academia AMIR y acaba de presentarse al examen de la convocatoria de enero de 2026.
Leire, junto a la Dra. Imma Bertrán, fue ganadora del Premio de la Fundación Mutual Médica con su TFG sobre la adecuación de la prescripción antibiótica en casos de cistitis aguda, y nos habla de vocación, especialidad, método de estudio y de por qué, para ella, la empatía es la cualidad más importante de un buen médico.
Presentación
Nos encantaría que te presentaras. ¿Quién es Leire?
Soy Leire Camacho, nací en Tarragona, estudié en la Universidad Rovira i Virgili y me gradué en junio de 2025. Empecé a estudiar el MIR en el intensivo de verano con la Academia AMIR.
Estuve preparando el MIR hasta enero y el 24 de enero se celebró el examen. Ahora estoy pendiente de la elección de plaza, la publicación de resultados y todo esto.
Vocación
¿Qué es lo que te llevó a estudiar Medicina? ¿Cómo fue esa decisión?
Yo quería estudiar algo que tuviera que ver con ayudar a los demás. Tenía claro que quería que mi vida se centrase en ayudar a los demás. No era solo medicina; también hubiera sido muy feliz haciendo magisterio o tratando con personas, porque me interesa mucho la parte humana.
O por ejemplo, psicología también me parecía muy interesante. Como tenía buenas notas y me interesaba bastante el cuerpo humano, y me llamaba muchísimo la atención, acabó siendo mi primera opción.
MIR
¿Qué tal fue el MIR?
Bien, muy bien, estoy muy contenta, bueno, con las estimaciones estoy muy contenta.
Especialidad
¡Me alegro!, ¿y tienes ya pensada la especialidad o lo que te gustaría hacer?
Pues, a ver, la verdad es que estoy dudando. La especialidad que me gustaría es urología, me gusta mucho, y también barajo dermatología. Me gustaría rotar en algún servicio porque no he rotado nunca por dermatología y antes de elegirla quiero rotar; si veo que no, pues ya me quedaría con urología.
¿Y por qué son estas las que más te interesan?
Urología es la que más me gusta. Al acabar la carrera me gustaba urología o ginecología. Hablando con residentes y médicos, fui a las jornadas POST-MIR de CTO y allí descarté ginecología porque creo que la calidad de vida no es la mejor.
Además, me frustra un poco que sean dos especialidades, ginecología y obstetricia, y que la duración sea de cuatro años en vez de cinco, porque tiene parte quirúrgica y lo veo muy poco. Entonces me da un poco de reparo salir mal formada, así que la descarté por ese motivo.
Fui a varias charlas y en dermatología tienes bastante calidad de vida, así que me la planteo como idea, aunque no es mi opción principal. De urología, en cambio, me gusta todo: tiene cinco años de formación, que está muy bien, y al ser solo una especialidad puedes salir más formado que en ginecología. Combina lo médico y lo quirúrgico, y a mí me gustan las dos cosas, tanto la consulta como el quirófano.
A la hora de escoger plaza, ¿te gustaría quedarte por la zona o valoras irte?
Si te soy sincera, no lo sé. Estoy valorando hasta qué punto priorizo mi carrera profesional respecto a mi vida personal. Quiero buscar un equilibrio que no me perjudique ni una ni la otra.
Entonces, estás en el punto de pensar aún, ¿verdad?
Sí, pero sí que es verdad que no me gustaría irme de Cataluña.
Investigación y futuro
Ganaste, junto a la Dra. Imma Bertrán, el premio de Mutual Médica por vuestro TFG sobre "la adecuación de la prescripción antibiótica en casos de cistitis aguda no complicada en atención primaria". ¡Enhorabuena! ¿Nos explicas un poco mejor de qué trataba?
Nuestro tema era el tratamiento de las infecciones de orina en los centros de atención primaria, en concreto en un centro de Tarragona, el CAP de Salou. Analizábamos las prescripciones que se habían hecho a lo largo de los últimos cinco años y veíamos si se adecuaban o no a las guías clínicas actuales.
Primero hicimos una búsqueda de todas las guías de práctica clínica disponibles, luego analizamos los resultados y después hicimos una estadística para ver cómo había evolucionado la prescripción antibiótica en ese centro en concreto.
La investigación, ¿te la planteas también de cara a cuando ejerzas?
Sí, uno de los motivos de haber elegido el tema era porque mis compañeras se planteaban medicina de familia y yo me planteaba urología. Hicimos el trabajo en un grupo de tres y nos iba a ser muy útil de cara a nuestro futuro profesional.
Así pues, cuando empieces a ejercer, ¿te gustaría realizar también esta parte de investigación en el trabajo?
Sí, sí, me gustaría. Uno de mis objetivos, cuando pregunto en hospitales y todo, es saber si potencian la investigación y la formación de residentes, porque a mí sí que me gustaría investigar en el futuro.
No había tenido ningún contacto tan cercano con la investigación hasta el TFG, y fue una experiencia muy enriquecedora. Me gustaría seguir con algún proyecto, ya sea este o algún otro tema de la especialidad.
Carrera y método de estudio
Se habla mucho de que la carrera de medicina es muy dura, ¿tú la has vivido así?
Mira, yo siempre digo a la gente que medicina la podría hacer cualquiera. A nivel académico, claro, cualquiera podría. Todo el mundo podría hacerla, porque no considero que el temario sea especialmente difícil.
Pero sí que es verdad que creo que es una carrera difícil de aguantar a nivel mental. Es mentalmente difícil de llevar por lo larga que es y la cantidad de temario, pero en sí el temario no lo veo complicado. La dificultad es más la carga mental, básicamente.
"A nivel académico, creo que la carrera de medicina la podría hacer cualquiera: para mí, la verdadera dificultad está en soportarla mentalmente, por la duración y la carga emocional."
En cuanto al estudio de la carrera, ¿cómo estudiabas? ¿Tenías algún método de estudio que te sirviera?
Yo siempre he sido muy metódica. Siempre me ha servido hacerme mis propios esquemas y resúmenes. Mi forma de estudiar siempre era elaborar un esquema o resumen, y solo con eso ya tenía unas nociones básicas para, después, a la hora de memorizar, tener un material mucho más reducido y ya una primera aproximación al tema.
Siempre he estudiado con esquemas propios que he ido haciendo durante la carrera. A medida que avanzábamos, la cantidad de temario era mucho más difícil de abarcar por uno mismo. Entonces, en pequeños grupos, cada una se encargaba de una asignatura y luego poníamos todos esos resúmenes o esquemas en común.
Y del estudio del MIR, ¿qué dirías que es lo más difícil?
Para mí, el verano fue especialmente duro. Ver que todo el mundo estaba disfrutando y yo no, me costó bastante. Quizá lo que más me ha costado es la incertidumbre: no saber cómo sería el examen, qué pasaría, dónde acabaría… es lo que peor llevaba.
¿La aplicación de Mirial la has usado para estudiar?
Sí, la tanteé un poco. Pero es cierto que la academia nos proporciona muchísimo material y me fue un poco complicado salir de ahí, porque ya era muchísimo temario, así que no la he podido usar regularmente.
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Prácticas
¿Cómo fueron las prácticas de la carrera? Cuéntanos tu experiencia.
A mí me gustaron mucho. De hecho, eché en falta quizá hacer más prácticas, porque en un año no te da tiempo a ver todos los servicios. Hay muchísimas especialidades y es imposible abarcarlo todo. Algunas son obligatorias, como cirugía, traumatología, pediatría, ginecología, y solo teníamos una optativa.
Pero a mí me encantaron, porque veíamos casi toda la medicina. Estábamos de ocho a dos en el centro sanitario o el hospital, y te sentías uno más: ya te sentías un poco más médico.
No era estar todo el día delante de un libro y hacer solo una hora de práctica; sentías que todo el camino que habías hecho tenía su fruto. Personalmente, fue mi curso favorito, ¡me gustó muchísimo!
¿En qué año empezáis a hacer las prácticas?
Empezamos a hacer prácticas en segundo: dos semanas de CAP, de Centro de Atención Primaria. Luego en tercero creo que es un mes de atención primaria, y ya en cuarto empezamos a hacer más prácticas. En segundo y tercero nos movemos a la unidad docente, en mi caso separándonos entre el hospital de Reus y el de Tarragona.
Allí, en cuarto, empezamos las prácticas por las mañanas. Hacemos casi todo el cuarto curso de prácticas, de nueve a doce, y luego el resto de la mañana tenemos clases en la unidad docente del hospital. En sexto son solo prácticas, de ocho a dos, todas las horas.
Reflexiones finales y salud mental
Ahora que has acabado la carrera, ¿qué consejo te darías, pensando en tu primer día?
Sobre todo me diría que me centrase en lo básico y que cuidase mucho la salud mental. Respecto a centrarme en lo básico, a veces se te da mucha información y de los temas más básicos, como la fisiología o la anatomía, los pasas por encima, y la base de todo está ahí.
Creo que es más importante entender lo más simple para después poder llegar más allá, que ir a detalles específicos. Respecto a la salud mental, creo que dejé muy de lado todas las cosas que me hacían feliz y me centré demasiado en estudiar. Le diría a mi yo del pasado que se centrase más en ella misma.
Durante sexto no teníamos exámenes teóricos, solo el rotatorio de prácticas, y tuve mucho tiempo para dedicarle a mis hobbies, así que debería haber hecho eso desde el día uno.
"A mi yo del pasado le diría que se centrase más en ella misma, que tan importante es estudiar como dedicar tiempo a los propios hobbies."
Para acabar, ¿qué cualidad crees que tiene que tener un buen médico?
Creo que lo principal es la empatía. Antes que muchos conocimientos, lo primero que tienes que tener es empatía, porque es lo que más valora un paciente. De hecho, he acompañado a familiares al médico, y una vez uno de ellos me dijo que a veces los médicos solo con hablar ya te curan.
En atención primaria he visto que a veces es más importante el trato que le ofreces al paciente que el fármaco que le puedas dar, porque a veces no le puedes dar nada. Por eso la empatía me parece muy importante.
Otra cualidad muy importante es saber reconocer las limitaciones de cada uno, saber hasta dónde puedes llegar y cuándo necesitas pedir ayuda a un compañero, porque el principal perjudicado siempre va a ser el paciente.
¿Hay algo más que quieras añadir o destacar, Leire?
No, la verdad es que estoy muy contenta con todo lo conversado. Como reflexión, sí me gustaría añadir que, a lo largo de la carrera me he planteado muchísimo si estaba en el camino correcto, sobre todo en momentos de más carga mental, preguntándome si realmente quería hacer esto.
Pero cada vez que me ponía delante de un paciente y me agradecía el trato o simplemente que lo hubiera escuchado, compensaba todos los años de esfuerzo. Estoy muy contenta de haber elegido este camino y lo volvería a elegir mil veces más.
"Cada vez que me ponía delante de un paciente y me agradecía el trato o simplemente que lo hubiera escuchado, compensaba todos los años de esfuerzo."
Así, ha valido la pena el camino recorrido, ¿no, Leire? A pesar de los momentos difíciles.
Sí, totalmente.
¡Muchas gracias Leire por esta interesante entrevista!
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