Dra. Cèlia Sanjuan: "Los pacientes no esperan de nosotros que seamos máquinas que todo lo saben"

La Medicina de Familia es la especialidad que más plazas adjudica entre los primeros 6.000 aspirantes MIR. Entrevistamos a la Dra.Cèlia Sanjuan, R2 de Medicina de Familia y Comunitaria.
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La Dra. Cèlia Sanjuan Boronat es R2 de Medicina de Familia y Comunitaria en el Hospital Arnau de Vilanova (Lleida). En esta entrevista nos explica su experiencia: por qué decidió estudiar medicina, cómo fue su preparación durante el MIR, cómo es su día a día como residente, algunos consejos para futuros residentes… ¡y mucho más!

"El ojo clínico se gana viendo pacientes, la confianza se genera enfrentándose a los problemas que van surgiendo"

¿Nos puedes decir en qué año de la residencia estás, tu especialidad y centro/hospital?

Soy R2 de Medicina de Família i Comunitària en el Hospital Arnau de Vilanova en Lleida.

¿Por qué decidiste estudiar medicina?

Me gustaba mucho la biología y entender los procesos siempre me había interesado. Pero principalmente me atraía poder trabajar con personas y acompañarlas en sus problemas. Me motivaba mucho la idea de ser un apoyo con mi conocimiento e incluso poder llegar a aliviar parte del sufrimiento.

¿Recuerdas tu rutina cuando te preparabas el MIR? ¿Cómo estudiabas?

Intentaba dormir al menos 7-8 horas cada día. Estudiaba por la mañana y algunas veces paraba a hacer deporte a medio día o bien al final de la jornada de estudio. El deporte es algo que siempre me ha mantenido cuerda y lo prioricé hasta muy avanzada la preparación. 

Cada día de estudio dedicaba un tiempo a liberar tensión de ese modo y si no lo hacía buscaba otra salida, 30 min o una hora según el día. Estudiaba mayoritariamente en casa, porque siempre me he concentrado mejor, pero a veces iba a la biblioteca, porque cuando tu vida se vuelve tan estructurada y rutinaria esas pequeñas variaciones a veces lo suponen todo. Descansaba siempre los domingos, para mi era muy importante no descuidar eso, porque sino sabía que me acabaría pasando factura.

¿Qué técnica es la que mejor te iba para estudiar y por qué?

Me funcionaba bien hacer una primera lectura superficial y después aprender a hacer un buen subrayado, hacer esquemas y resúmenes. Todo lo que me supusiera comprender mejor el temario me ayudaba. Intentaba dejar un tiempo para hacer preguntas tipo test y entrenar esa técnica, que no se me daba nada bien.

"Tienes muchas expectativas puestas en unas hojas de papel, que de ningún modo definen quien eres y eso es difícil de manejar"

¿Utilizabas alguna app de preguntas?

No. Elaboré una libretita con los errores más frecuentes y repetidos en los simulacros.

¿Cómo recuerdas el día del examen?

Me presenté dos veces al examen. Fueron dos días de los que no tengo un buen recuerdo, la verdad. Tienes muchas expectativas puestas en unas hojas de papel, que de ningún modo definen quien eres y eso es difícil de manejar, o al menos para mi lo fue.

¿Qué número de plaza/de orden obtuviste?

No lo recuerdo bien, pero alrededor del 7200 la vez que cogí plaza.

¿Cómo recuerdas el día que obtuviste tu plaza?

El día que salió el número de orden, en ambas ocasiones, lo viví como un auténtico fracaso. Fueron dos días muy difíciles. Lo que no sabía entonces es que ese número no iba a significar nada en mi vida ni ha determinado nada más. Ese número ha sido la puerta a mucho aprendizaje y a ejercer la profesión que sabría que me haría sentir feliz y realizada.

¿Siempre habías querido hacer Medicina de Familia?

No. Siempre había estado entre mis opciones, porque tenía claro que me gustaban más las especialidades clínicas y amplias. Me interesaba la interconexión entre sistemas y ver al paciente como algo más integral, y MFiC te da eso a parte de otras cosas. Pero mis primeras opciones eran Digestivo y Medicina Interna.

¿Cómo es tu día a día en el CAP? ¿Cómo habéis vivido, tú y tu equipo, la crisis por COVID?

Como residente de MFiC pasas mucho tiempo fuera del CAP rotando por los diferentes servicios del hospital. El inicio de la pandemia me pilló en Interna. Aprendí mucho y vi cómo actuaban grandes profesionales, actualizándose cada día intentando de algún modo combatir las dificultades que encontrábamos con la poca información que teníamos sobre el virus. Fueron meses de mucha incertidumbre y tensión. Vi también una parte muy humana de la medicina, que a veces se difumina. 

El objetivo era sacar esa gente adelante, ofreciéndoles lo que podíamos en cada momento. En enero volví un tiempo al CAP, después de haber estado casi un año sin pasar por allí. Fue como volver a casa, pero con la mochila llena de cosas que había aprendido. 

Trabajé mucho codo a codo con mi tutora, con mucha consulta telefónica con las dificultades que eso conlleva. Hay que aprender a gestionar la frustración de los pacientes, aprender a comunicar bien a través del teléfono, hacer una buena gestión de la demanda y agudizar las técnicas de entrevista clínica para valorar quién necesita realmente una valoración presencial. 

En general he vivido dos caras en el CAP muy diferentes. Cuando empecé la residencia no había tiempo ni de respirar con tantas visitas presenciales y 7 minutos por paciente. Era imposible indagar o profundizar. Con el contexto del COVID-19 hemos podido valorar presencialmente con mayor detalle y solucionar problemas burocráticos con mayor facilidad.

¿Cómo recuerdas el primer año de residencia?

Es un año difícil, pero lleno de aprendizaje, por muy típico que suene. La medicina real poco tiene que ver con lo que aprendes en los libros. 

El ojo clínico se gana viendo pacientes, la confianza se genera enfrentándose a los problemas que van surgiendo. El primer año de residencia, en mi experiencia, es un año de cuestionarse a uno mismo. Es un año de reajustar expectativas y de iniciar un nuevo camino que no se acaba con los 4 o 5 años de formación MIR.

¿Recuerdas alguna anécdota, ya sea en la carrera, prácticas, residencia…?

Es algo que me preguntan a menudo y la verdad es que vemos tantas cosas que a mi se me olvidan. La realidad supera muchas veces a la ficción.

¿Qué es lo que más te gusta de tu especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria? ¿Y lo que menos?

Lo que más me gusta es el vínculo que creas con tus pacientes; te conviertes en su referente. La gente confía en ti y tu criterio y para mí eso tiene un valor incalculable. Cuando generas un vínculo fuerte y sano con tus pacientes te das cuenta, además, de que ellos no esperan que lo sepas todo, solo quieren que les acompañes en sus dolencias y les ayudes en lo que puedas. Y eso me apasiona. También me encanta que tienes que ser muy versátil. 

Todo es asunto del Médico de Familia y no se puede acotar tan fácilmente como en otras especialidades y eso es un combustible increíble para seguir formándote e indagando sobre todos los temas que te interesan, porque tienes que estar preparado para todo. Eso, al mismo tiempo, también es un hándicap. 

El MAP tiene que lidiar con la frustración de no ser el referente, de no ser quien más sabe de algo concreto. Tienes que aprender a delegar y a saber que hay cosas que tú no podrás resolver. También es duro ver que mucha gente todavía la considera una especialidad de segunda. 

No es la especialidad más importante, ninguna lo es. Es parte de un engranaje, parte de un trabajo en equipo, igual de necesario que el resto. Y me encantaría que la gente fuese consciente de ello y no nos viera como un mero conducto hacia la atención hospitalaria. Yo concibo la medicina como un trabajo en equipo, esa es la medicina en la que creo.

"La especialidad es importante, pero no lo es todo. Medicina son muchas cosas, y se puede ayudar a las personas de muchas formas."

¿Qué consejo le darías a alguien que se está preparando el MIR, para poder aspirar a la plaza que desea?

Que priorice su salud mental. Que le quite peso al examen. Que no caiga en el error de cuestionar su valor de acuerdo con un percentil. Que sean flexibles y que estén abiertos a otras opciones, aunque a priori no sea la "perfecta". La especialidad es importante, pero no lo es todo. Medicina son muchas cosas, y se puede ayudar a las personas de muchas formas.

¿Y a alguien que inicia su residencia como Médico de Familia?

Que le dé el valor que merece esta especialidad. Que la disfrute y encuentre su camino y su estilo dentro de todas las posibilidades que ofrece. Que se deje inspirar por otros, pero que no asuma que solo hay un modo de ejercer la medicina de familia.

¿Algo que nunca olvidarás de lo que llevas de trayectoria en el ámbito de la medicina? (El aprendizaje más "valioso")

Los pacientes son agradecidos y lo entienden casi todo. No esperan de nosotros que seamos máquinas que todo lo saben, quieren que seamos humanos y que sepamos comunicarnos con ellos. 

La humildad es una cualidad indispensable si quieres ser un buen médico. Hay que estar dispuesto a reconocer las debilidades en beneficio del bienestar de nuestros pacientes, que tienen que ser nuestra prioridad y no nuestro propio ego y necesidad de autobombo. Esta profesión va de ayudar, de acompañar y de intentar solucionar, no de ponerse medallas.

 

 ¡Muchas gracias por tu tiempo Cèlia! 

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